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5 feb 2013

Algo huele a podrido en el fútbol

Más presión, que no se desinfle
RSOC. El mundo, de forma singular España, vive tiempos de corrupción para el escándalo, toda una época de mierda y podredumbre que nos marcará como generación. El deporte de alta competición ya ha dado innumerables muestras de ese hedor, pero faltaba más ahínco en los medios para salpicar con la misma porquería al sospechoso que siempre se escapaba de rositas: el fútbol. Pues bien, a tenor de los últimos acontecimientos parece que se ha dado un tímido primer paso en este sentido. Al hilo de la vergüenza de juicio sobre la Operación Puerto, que recordemos que se realiza siete años después de los hechos, que tiene traca, la atención se ha puesto ahora sobre la abreviatura con la que Eufemiano Fuentes, ese auténtico médico dopador que sigue ejerciendo mientras se ríe de todos, alude a la Real Sociedad. Y eso mientras todavía algunos braman ofendidos que "Rsoc" se pueda relacionar en modo alguno con el club de San Sebastián. Rsoc, que manda narices. 
  Según publica hoy El País, el mismo de los papeles de Bárcenas, los documentos de Fuentes comprometen a la institución con la supuesta compra de materiales dopantes en dinero B, tan de moda últimamente, y relacionan esas prácticas de forma directa con el que fuera su presidente durante la mayoría de esos años: "Asti" o Astiazarán. El mismo que está al frente de la LFP, para que seamos todos conscientes de cómo están las cosas. Y ojito porque en esas anotaciones aparece el nombre "Milan", que seguro que no tiene nada que ver con cierto equipo italiano de prestigio. La noticia, que ya se había insinuado en el pasado con el boom de la OP, la reactivó el AS ayer con esta entrevista en exclusiva a Iñaki Badiola, otro Manzano de la vida, que presidió la Real en 2008. Según lo que recoge el periódico, durante seis años el club donostiarra presuntamente compró esos materiales dopantes a Fuentes, a saber con qué fines. Curiosamente dentro de ese periodo, en la temporada 2002/03, estuvo a punto de ganar la Liga para luego terminar bajando a Segunda años más tarde, que tiene su gracia. Pero un dato interesante es que en esa campaña sobresaliente de la Real había jugadores en la plantilla como Xabi Alonso, cuyo papel activo en nuestra querida Selección y lo que ello podría conllevar seguro que ya no nos produce tanta risa. En fin, sigamos mirando para otro lado en vez de exigir más pruebas que involucren a los futbolistas igual que se hace con los ciclistas, que seguro que no las hay. Por cierto, un saludo a Gurpegui! 

Enamorados de Qatar. Nuestra querida Selección, a propósito, se encuentra estos días en el emirato de Qatar, que según la revista France Football compró votos para organizar el Mundial en 2022. Atención también a esta otra noticia con fecha el martes pasado porque tiene su aquel. Resulta que para el apaño se reúnen entre otros a cenar -o almorzar, ya que más da el periodismo de rigor- el príncipe Al-Thani con su comitiva real, el presidente francés de la UEFA, Michel Platini, y de anfitrión... Nicolas Sarkozy! Un amaño meramente relativo a los juegos del fútbol como tantos otros de la FIFA-UEFA, pero, y aquí radica la novedad; propiciado, organizado y comandado por el mismísimo presidente de la República Francesa de esos momentos. Y nada menos que en el Palacio del Elíseo! Toma ya. El gobierno francés interesado en una Copa del Mundo de fútbol que se había de disputar 12 años más tarde, por qué? Pues según las informaciones debido a la caña que Canal+ Francia le solía meter al acomplejado président cada dos por tres, una explicación del todo insuficiente. Si bien es cierto que las consecuencias inmediatas tras la consumación del pucherazo fueron la compra por parte de los qataríes del París Saint-Germain -al que siguen llenando de estrellitas- y de los derechos televisivos de la Ligue 1 usando su propia cadena, también sabemos que a Sarkozy le interesaban más cosas aparte de revitalizar al equipo de sus amores, concretamente en torno a la guerra de Libia. Servicios prestados a cambio de un chanchullo menor y lo que a buen seguro quedará por llegar. 
  Como en los mejores cines, un escándalo notable de dimensiones internacionales al que se le ha dado poca cobertura, empezando por la lamentable prensa deportiva patria, que no ha querido indagar más en el hecho de que la RFEF hubiese dado su apoyo a la candidatura del golfo Pérsico ni a qué precio. Más allá de la pachanga amistosa de mañana, a saber qué estará tramando Villar por Doha. Supongo que debe ser un buen lugar para hacer negocios como bien conoce su amigo Rosell, otro pájaro sobre el que no se ha profundizado nada de nada. Ay, Qatar. Su petróleo de repente maneja el cotarro de la FIFA, incluyendo finales de mundialitos en los que resulta que, oh casualidad, ganan equipos que luego pasan a patrocinan sus insignias por el mundo.

Apuestas ilegales. Todo este nauseabundo material queda redondeado por otro pelotazo informativo filtrado a la prensa curiosamente también durante el día de ayer. Europol destapa una red de apuestas ilegales que afecta a 380 partidos, incluyendo la Liga de Campeones. Sólo por aclarar, competición a cargo de la UEFA, dirigida por Monsieur Michel, el del anteriormente citado "Qatargate". Tremendas las conexiones maliciosas que se pueden establecer. Que había por ahí escándalos de encuentros amañados ya se sabía desde hace años -otro saludo a los seguidores de la Juventus!-, pero que su asqueroso olor se rebozaba a ese nivel continental con tanta sofisticación y propagación es otra guinda más al desagradable pastel de la corrupción presente en este deporte de masas. Un deporte que además empieza a desprender un peligroso aroma a dopaje.

20 ene 2013

Siete veces mentira

Lance bajo juramento
Confesión exculpatoria. Armstrong acude a las cámaras de televisión para admitir su dopaje, pero no revela nada que no se sepa a estas alturas ni desaprovecha la oportunidad para justificarse ante millones de espectadores: "creía que era lo que había que hacer", "para mí era como poner el aire en las ruedas o el agua en las botellas", "jugué en el mismo nivel que la cultura de entonces" y otras perlas similares. Los medios han repetido como borregos que se trataba de una confesión, pero después de las casi dos horas de grabación queda la sensación de que ha cantado sólo porque le han pillado y no porque se sienta verdaderamente arrepentido. De hecho, textualmente afirma que "el tipo que se creía invencible está todavía ahí". Por mucho que el americano haya decidido hablar ahora, a saber bajo qué condiciones económicas, eso no supone un acto de contrición. Las explicaciones deben ser para la USADA y los tribunales, no para su amiga Oprah Winfrey ni para evitar esa sanción de por vida.

Pseudoentrevista. El vídeo -emitido en España por el canal Discovery Max con unos subtítulos horribles llenos de traicioneros errores de traducción- se puede ver íntegro en YouTube. Y a pesar de que debo admitir que tiene fases en la que la presentadora me ha sorprendido gratamente, sigue pareciéndome puro espectáculo televisivo de corte populista y poco periodismo de rigor. Especialmente el tramo final sobre su familia, ñoño y cotilla al más puro estilo de esa basura del corazón, junto con otros momentos idiotas mal enfocados como el referente al testimonio de Betsy Andreu -pieza clave en todo el caso-, perdiéndose los dos en aclaraciones banales y ridículas del tipo "es verdad que la llamé puta y loca, pero nunca gorda". En este sentido, lo esperado de un programa grabado, con un título tan rimbombante para la autopromoción de la presentadora, conducido por preguntas y respuestas obviamente preparadas y con unos minutos de nauseabunda publicidad encubierta de un libro de nuestro protagonista bajo una oportunista y lamentable utilización del cáncer como hilo conductor. 

Un ciclismo de mentira. El instante escogido y las formas presuponen una jugada de sus abogados con la amenaza de un futuro lúgubre y una probable pena de cárcel por perjurio en el horizonte. En un toque genial del programa, Armstrong se define como "jerk" y "humanitarian" a pesar de haber sido apartado ya de la fundación de las pulseras amarillas que las malas lenguas dicen que le sirvió más que nada para lucrarse. Ejemplos que ponen de manifiesto su sempiterna arrogancia hay unos cuantos, no hay más que contar la de veces que se escucha la palabra "líder"; pero el poso que deja su patético alegato trasciende a su figura: es el de un deporte machacado por una mafia de drogas y procedimientos dopantes en donde él era un capo que todo lo dominaba. Una mentira muchas veces negada y aún no del todo explicada. Quedan bastantes implicados por hablar y bastantes otros sobre los que el tejano no ha querido pronunciarse. Por declaración insuficiente, se esperan sorpresas.